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  • Comercio, justicia y una verdad pendiente

    Las exportaciones se aceleran. Las notarías están bajo la lupa. Un crematorio en Reynosa genera debate. Mientras tanto, el gobernador de Tamaulipas presenta su tercer informe, destacando inversiones y obras de infraestructura que buscan fortalecer la competitividad del estado en medio de un panorama mundial incierto. El estado parece avanzar entre temas que exigen respuestas y decisiones, mientras la duda sigue marcando la conversación pública de la economía mundial.

    El fenómeno de las exportaciones de pánico es la prueba más reciente de la fragilidad de la relación comercial entre México y Estados Unidos. Ante la amenaza de un arancel del 25% a las mercancías mexicanas, las empresas han optado por producir al máximo para adelantarse a una medida que aún no se concreta, pero que ya genera estragos. En sectores clave como el automotriz, el eléctrico-electrónico y la línea blanca, las plantas están operando a plena capacidad.

    “No es una estrategia, es una reacción”, advierte Felipe Pearl Zorrilla, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior en Tamaulipas. Si hay oportunidad de vender antes de que el costo se dispare, se hará. Pero el problema no es solo el dinero, sino la incertidumbre. Porque el mensaje de Washington es claro, lo que hoy es una amenaza, mañana puede ser una realidad.

    México ya vivió esta historia en 2019, cuando el entonces presidente Donald Trump amagó con medidas similares. Y aunque en aquella ocasión el conflicto se desactivó con negociaciones, la lección quedó grabada en la memoria del sector empresarial, cualquier decisión política puede traducirse en un cambio abrupto en las reglas del comercio. Y esta vez, la sombra de los aranceles vuelve a proyectarse sobre la frontera.

    Las consecuencias no solo afectan a las compañías que exportan. La industria del acero y el aluminio, con fuerte presencia en Nuevo León, Coahuila y el Estado de México, también se encuentra en la mira. “No sabemos aún el impacto total en Tamaulipas”, reconoce Pearl Zorrilla, pero si las siderúrgicas y los proveedores de aluminio ven reducida su actividad, el golpe se reflejará en la cadena productiva, el empleo y la economía regional.

    En este contexto comercial, Tamaulipas busca fortalecer su competitividad con proyectos de infraestructura. Este sábado, durante su tercer informe de gobierno en Tampico, el doctor Américo Villarreal Anaya destacó el avance en el puerto de Matamoros, una obra clave que pronto permitirá la salida del primer navío desde este punto estratégico.

    Este puerto se perfila como un motor fundamental en la conectividad y el crecimiento económico de la región. Su ubicación estratégica lo convierte en un enlace crucial con mercados de gran relevancia en África, Centroamérica, Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

    Más allá del impacto logístico, se espera que esta infraestructura genere nuevas fuentes de empleo, en especial para los habitantes de Matamoros, consolidando a Tamaulipas como un nodo de exportación aún más fuerte.

    Además, el gobernador subrayó la llegada de nuevas inversiones al estado. Destacó que el grupo Walmart invertirá 2,500 millones de pesos en Tamaulipas, con la apertura de diversos centros comerciales distribuidos en distintos puntos de la entidad. También mencionó que Tamaulipas ha consolidado su posición como el quinto estado exportador del país, alcanzando un volumen de 34,277.4 millones de dólares, lo que representa el 6.4% del total nacional.

    Esta semana, un crematorio en Reynosa ha generado un debate que escaló hasta la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.

    Lo que comenzó como una denuncia de colectivos de búsqueda derivó en una polémica sobre si se trataba de un sitio clandestino o un establecimiento autorizado. La confusión creció en redes sociales y el caso escaló a nivel nacional.

    El gobierno federal ha prometido que el lunes se dará un informe detallado sobre el tema. La mandataria ha pedido paciencia y aseguró que la investigación será basada en evidencia científica y transparencia.

    Y mientras la atención se centra en las exportaciones y en el caso del crematorio, una investigación sacude a las notarías públicas de Reynosa. No es común que se revise la actividad de los fedatarios. Lo que parecía un acto administrativo más ha terminado por abrir una discusión sobre la fe pública y el poder notarial en Tamaulipas.

    La revisión abarca a varios notarios. Las razones exactas de la indagatoria no se han hecho públicas, pero el proceso pone sobre la mesa un tema incómodo, ¿cómo opera el sistema notarial en una entidad donde la legalidad y la influencia política han ido, muchas veces, de la mano? En Tamaulipas, las notarías han sido históricamente espacios de poder. No es casualidad que sus titulares suelan tener vínculos con las administraciones en turno y que sus nombres aparezcan en círculos de influencia.

    La sola existencia de esta auditoría es suficiente para despertar dudas.

    La semana cierra con más preguntas que respuestas. La frontera sigue expectante sobre el futuro del comercio con Estados Unidos. Reynosa aguarda una explicación oficial sobre el crematorio. Las notarías están en el centro del escrutinio.

    En medio de esta incertidumbre, el informe del gobernador Américo Villarreal Anaya muestra una visión de crecimiento basada en la infraestructura y la inversión. Tamaulipas busca proyectarse como un actor clave en el comercio exterior y la conectividad logística.

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    Publicado en El Mañana de Reynosa:

    https://www.elmanana.com/opinion/columnas/comercio-justicia-y-una-verdad-pendiente-5957769.html

  • A cinco años de la pandemia

    Se cumplen cinco años del anuncio mundial de la catástrofe. El 11 de marzo de 2020, el mundo contuvo la respiración. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba oficialmente la pandemia de COVID-19. Para muchos, fue el anuncio de algo que ya se sentía en el aire, la incertidumbre, el miedo, la sensación de que la normalidad estaba por romperse.

    Las imágenes que llegaban desde China eran cada vez más inquietantes. Pasillos de hospitales abarrotados, médicos con trajes de bioseguridad colapsando por el cansancio, gritos ahogados de pacientes que no podían respirar, gritos, empujones. En redes sociales circulaban videos de cuerpos inmóviles en las calles, de ambulancias que no daban abasto y de fosas comunes improvisadas en cementerios saturados. Wuhan se convirtió en el epicentro de una pesadilla que nadie entendía del todo, pero que pronto tocaría cada rincón del planeta.

    Pocas veces en la historia moderna la humanidad se había detenido por completo. Aquel marzo de 2020, los aeropuertos cerraron, las ciudades se vaciaron, los negocios bajaron cortinas y los eventos masivos se convirtieron en recuerdos lejanos. Las compras de pánico se apoderaron de supermercados y farmacias. Se acabaron el papel higiénico, los desinfectantes, las mascarillas. En pocos días, la vida cotidiana dejó de existir tal como la conocíamos.

    Los noticieros transmitían imágenes de hospitales en Italia desbordados, de pacientes intubados en estacionamientos de Nueva York, de filas interminables de ataúdes en España. América Latina no tardó en sumarse a la crisis. En Ecuador, cuerpos envueltos en sábanas aparecían en las calles, esperando ser recogidos por las autoridades. En México, los primeros casos confirmados provocaron una reacción desigual: algunos entraron en pánico, otros minimizaron la amenaza.

    En Tamaulipas, el primer caso se confirmó el 16 de marzo en Tampico. Se trataba de un hombre de 55 años, de origen malayo, que había llegado al estado días antes. Para entonces, el virus ya circulaba en el país, y pronto la entidad comenzó a registrar una escalada de contagios.

    El sistema de salud, frágil desde antes de la crisis, comenzó a resentir la presión. Se habilitaron hospitales temporales, se improvisaron áreas de atención en gimnasios y centros de convenciones. Pero aun así, los ventiladores no alcanzaban, el personal médico enfermaba y las imágenes de doctores con cubrebocas marcados en la piel se volvieron parte del día a día.

    Las cifras oficiales dimensionan el impacto de la pandemia en Tamaulipas, aunque los números reales podrían ser mucho mayores. Información de la Dirección General de Epidemiología del Gobierno Federal, actualizada hasta junio de 2023, indica que en el estado se registraron 187,320 casos confirmados de COVID-19 y 8,362 defunciones acumuladas.

    En Reynosa, una de las ciudades más golpeadas, se contabilizaron 29,337 casos y 1,746 defunciones. Sin embargo, los registros informales y los testimonios de médicos y familiares apuntan a una realidad aún más devastadora. Muchos familiares, amigos y conocidos nos dejaron en los días más complicados, el anuncio constante de vidas perdidas dejó registro en las imágenes y mensajes de las redes sociales. 

    Los hospitales colapsaron. En Reynosa, el IMSS y el Hospital General se vieron rebasados. Las salas de urgencias se convirtieron en zonas de batalla donde los médicos tenían que elegir a quién dar atención prioritaria. Las farmacias agotaron los medicamentos esenciales, las funerarias dejaron de dar abasto y muchas familias se vieron obligadas a velar a sus muertos en casa. Negocios de la región dedicados a la venta de oxígeno como INFRA estuvieron sumamente llenos de gente en búsqueda de llenar sus tanques para salvarle la vida a alguien. 

    Las cifras oficiales solo muestran una parte de la tragedia. En el peor momento de la pandemia, los crematorios operaban sin descanso. Muchas personas murieron en sus hogares, sin haber podido acceder a atención médica, y no todas esas muertes quedaron registradas en los conteos oficiales. Muchos otros llevaron a sus familiares a los hospitales… y nunca más los volvieron a ver con vida, recibían la noticia del deceso y después, una bolsa con las cenizas. Una verdadera tragedia por doquier. 

    Hoy recordamos como la pandemia dejó al descubierto una fractura que ya existía, la desigualdad social. Mientras algunos podían cumplir la cuarentena con la seguridad de un sueldo fijo y acceso a servicios médicos privados, otros enfrentaban la crisis con un dilema imposible: salir a trabajar o no comer.

    Cinco años. Qué rápido pasó el tiempo. 

    En las calles de Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros, Ciudad Victoria o Tampico, los vendedores ambulantes nunca dejaron de ofrecer su mercancía. Los obreros en las maquiladoras siguieron produciendo insumos médicos, autopartes, componentes electrónicos. El riesgo no era opcional. Quedarse en casa o salir por el sustento propio y de la familia. 

    La brecha entre quienes podían resguardarse y quienes no, fue más evidente que nunca. Las clases en línea dejaron fuera a miles de niños sin acceso a internet, muchos pequeños negocios quebraron, las familias de bajos recursos enfrentaron no solo el miedo al virus, sino la angustia de no saber si habría comida al día siguiente.

    En Tamaulipas la actividad económica del estado cayó en su momento por la pandemia. La pérdida de empleos en la industria maquiladora fue significativa. El sector, que en su momento fue esencial para la producción de insumos médicos y equipos de protección, se vio afectado por la disrupción en la cadena de suministro global.

    A nivel nacional, la economía sufrió un desplome sin precedentes. El PIB cayó un 17.1% en el segundo trimestre de 2020, la peor contracción en la historia reciente de México. La crisis económica golpeó con más fuerza a los sectores informales, a los pequeños comerciantes, a los trabajadores que no tenían la opción de hacer «home office».

    Hágase esta pregunta y responda con sinceridad. ¿Realmente ya olvidamos todo este terrible episodio?

    Cinco años después, la pandemia parece un episodio borroso en la memoria colectiva. Los cubrebocas han quedado en cajones, las vacunas son un trámite más en el calendario de salud, las calles están llenas otra vez. Pero las cicatrices siguen ahí. 

    Los hospitales recuperaron su rutina, pero las pérdidas siguen pesando en miles de familias. La crisis económica dejó estragos que aún no se resuelven, como negocios que nunca volvieron a ver la luz. El miedo se ha diluido, pero la fragilidad del sistema quedó expuesta.

    El COVID-19 ya no ocupa titulares, pero el mundo que dejó atrás sigue reconstruyéndose. Y la pregunta sigue en el aire: ¿aprendimos algo?

  • Incertidumbre como estrategia

    La amenaza de los aranceles no es solo un golpe comercial, es una declaración política. Donald Trump lo sabe bien. Más allá de si se aplican o no, la mera insinuación de restricciones comerciales ya provoca el efecto que busca: generar incertidumbre. En el mundo de los negocios, la estabilidad es un activo tan valioso como el capital. Si un inversionista duda sobre si México será un lugar seguro para fabricar, expandirse o trasladar su producción, la batalla ya está parcialmente ganada para el discurso proteccionista del expresidente estadounidense.

    El objetivo es evidente, presentar a México como un socio poco confiable, un país en el que las reglas del comercio pueden cambiar de un momento a otro, en el que instalar una fábrica podría significar enfrentarse a una barrera arancelaria inesperada. Un escenario cambiante es un arma que se esgrime sin necesidad de aplicar medidas concretas. La simple mención de restricciones comerciales puede frenar inversiones, reconfigurar planes de expansión y afectar la competitividad de sectores clave. Y aunque hoy los aranceles siguen en el aire, el solo hecho de que se hable de ellos ya ha generado movimientos en los mercados y en la industria manufacturera.

    El sector privado en la frontera ya siente la presión. Empresarios han advertido sobre las consecuencias que la incertidumbre comercial está generando en la industria maquiladora.

    La Cámara de Comercio de Reynosa y la Coparmex advirtieron que la industria maquiladora enfrenta un escenario complejo. El presidente de la Canaco Reynosa, Gildardo López Hinojosa, afirmó que la imposición de aranceles del 25% pone en riesgo la permanencia de 145 mil empleos en la industria manufacturera de la región.

    En tanto, la Coparmex también alertó sobre la inestabilidad que generan estas medidas. Su presidente, Heberardo González Garza, destacó que la cadena de suministro entre México y Estados Unidos perderá competitividad debido al encarecimiento de insumos y a la disrupción de procesos productivos que dependen del comercio transfronterizo.

    No es un tema menor. En esta región, el 55% del empleo formal depende de la manufactura de exportación. La relación con Texas no es opcional, es la base de un ecosistema económico profundamente integrado. 

    Texas, el principal estado exportador de Estados Unidos, mantiene una relación económica estrecha con México. En 2023, envió bienes y servicios al exterior por un valor de 444 mil 600 millones de dólares, representando el 22% del total nacional. Con Canadá, México y China como sus principales socios comerciales, el impacto de las nuevas tarifas ya se percibe en distintos sectores económicos del estado.

    Los efectos directos no tardaron en hacerse sentir. La Cámara de Comercio de Laredo, el puerto terrestre más grande del país, alertó en un comunicado que los aranceles golpearán tanto a los consumidores como a las empresas del estado. En la misma línea, los alcaldes de San Antonio y Arlington, Ron Nirenberg y Jim Rossa, dirigieron una carta a los dos senadores texanos en el Congreso estadounidense para manifestar su preocupación por los efectos adversos en la industria manufacturera automotriz.

    “Los aranceles representan una amenaza seria para el poder adquisitivo y los trabajos de los tejanos”, afirmaron los alcaldes en un documento, en el que señalaron que más de 10 mil empleos en sus ciudades dependen de la producción de camionetas pick-up de Toyota y General Motors. El mensaje es claro, la imposición de barreras comerciales no solo afecta a México, sino que también sacude la estabilidad económica de Texas y de todo Estados Unidos.

    En medio de este escenario, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha apostado por mantener la estabilidad. La salida de Rogelio Ramírez de la O de la Secretaría de Hacienda, anunciada desde el inicio de la administración, se ejecutó en un contexto calculado para evitar sobresaltos en los mercados. La llegada de Edgar Amador Zamora como su reemplazo busca enviar una señal de continuidad. No hay improvisación, no hay cambios abruptos, solo un ajuste en la estructura gubernamental que no debe interpretarse como un giro en la política económica del país.

    Ramírez de la O, considerado el economista más influyente del país, permanecerá como asesor de la presidencia, lo que da cuenta del interés del gobierno por mantener una línea económica predecible, proyectar una imagen consistente, sin cambios radicales. Para un país que enfrenta una narrativa pesada proveniente de Estados Unidos, mantener la confianza de los inversionistas se ha vuelto una prioridad.

    El golpe a la industria automotriz es innegable. La producción y exportación de vehículos han mostrado signos de desaceleración. En febrero, las exportaciones de autos mexicanos cayeron un 9.2% en comparación con el mismo mes del año pasado.

    Las grandes armadoras estadounidenses han hecho presión sobre el gobierno de Trump para retrasar la imposición de aranceles a los vehículos importados desde México y Canadá. Por ahora, la administración estadounidense ha decidido postergar esta medida hasta abril, pero la industria de autopartes sigue sin claridad.

    La Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz ha señalado que la exclusión de las autopartes de la exención arancelaria es una de las mayores preocupaciones del sector. De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, si los aranceles entran en vigor, los costos de producción en Estados Unidos podrían aumentar entre un 15% y un 30%, lo que impactaría a consumidores y talleres mecánicos.

    La industria automotriz mexicana exporta el 80% de su producción a Estados Unidos, lo que representa el 20% del parque vehicular de ese país. Cualquier alteración en la cadena de suministro puede generar alteraciones de gran escala.

    Lo que está en juego no es solo el comercio, sino la estabilidad de un modelo económico que ha permitido la integración de Norteamérica durante décadas. México ha demostrado ser un socio confiable para la economía estadounidense, pero los ataques constantes desde Washington siembran dudas sobre el futuro de la relación.

    La renegociación del T-MEC en 2026 se perfila como el próximo gran campo de batalla. Pero, por ahora, con un panorama en constante cambio, la clave será anticiparse a los movimientos y no solo reaccionar a ellos. La incertidumbre no puede marcar el rumbo.

    Publicado en El Mañana de Reynosa

  • La amenaza se cumplió

    Era un escenario anunciado y ahora es una realidad. Estados Unidos impuso un arancel del 25% a las importaciones de México y Canadá, una medida que añade presión a la economía binacional y obliga a empresas y exportadores a replantear estrategias. En la frontera, el impacto alcanzará sectores como la manufactura y la logística, en un entorno que ha dependido por décadas del libre comercio y ahora enfrenta nuevos desafíos.

    La decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles marca un punto de quiebre en la dinámica comercial de Norteamérica. El T-MEC, diseñado para fortalecer la integración económica, enfrenta ahora una medida que eleva los costos de producción y encarece bienes esenciales para industrias y consumidores en los tres países. En este contexto, Tamaulipas, con su papel estratégico en el comercio transfronterizo, sigue siendo un punto clave en el flujo de bienes entre México y Estados Unidos. La relación comercial con Texas ha sido fundamental para el desarrollo de la región y, ante estos nuevos ajustes, la expectativa está en cómo evolucionarán las dinámicas del sector productivo y logístico en los próximos meses.

    El estado es un pilar fundamental del comercio entre México y Estados Unidos. Una gran parte del movimiento de mercancías que conforman los 105 mil millones de dólares en importaciones que Texas recibe de México pasa por territorio tamaulipeco, pero más allá de ser una vía de tránsito, la economía del estado se sostiene con una actividad exportadora sólida.

    De acuerdo con datos del INEGI, de enero a septiembre de 2024, Tamaulipas reportó exportaciones por 27,309 millones de dólares. Estos números reflejan la importancia de la actividad industrial y manufacturera en la región, especialmente en sectores como la automoción, la electrónica y la metalmecánica, que dependen de la integración con las cadenas de suministro en Estados Unidos.

    El Texas Center for Border Economic and Enterprise Development estima que más de 4.3 millones de empleos en Norteamérica dependen del comercio regional, con el sector manufacturero como el más expuesto. En Texas, donde las exportaciones hacia México superan los 51 mil millones de dólares, la interdependencia es evidente. Cualquier alteración en la dinámica comercial afecta ambos lados de la frontera, con impacto directo en las empresas tamaulipecas que forman parte de este ecosistema económico.

    Para Tamaulipas, la continuidad del flujo comercial es clave. La industria maquiladora, la manufactura avanzada y el sector logístico han consolidado su crecimiento en este intercambio. La relación binacional no solo impulsa la economía del estado, sino que también sustenta miles de empleos directos e indirectos, lo que hace que cualquier cambio en las condiciones del comercio internacional represente un reto inmediato.

    Más allá del impacto en México, las tarifas impuestas por Trump también se reflejarán en la economía estadounidense. La Tax Foundation estima que estas medidas reducirán el PIB de Estados Unidos en un 0.1%, sin contar las posibles represalias comerciales que puedan surgir en respuesta.

    El Peterson Institute for International Economics advierte que los hogares estadounidenses enfrentarán un costo adicional de 1,200 dólares al año por los aumentos de precios derivados de estas restricciones comerciales. La inflación, que ya ha sido un tema central en la política económica de ese país, podría verse presionada por el encarecimiento de bienes importados.

    Los estudios del PIIE también sugieren que, si México y Canadá responden con medidas similares, la economía de los tres países resentirá un impacto mayor. La Reserva Federal de Atlanta ha ajustado su proyección de crecimiento del PIB estadounidense a un estimado de -2.8% anualizado para el primer trimestre.

    México ha colaborado en seguridad, pero la política comercial de Trump siguió adelante. A pesar de la cooperación de México en seguridad, la política comercial de Trump no cambió de rumbo. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha reiterado que México ha mantenido una cooperación constante con Estados Unidos en materia de seguridad. Como parte de estos esfuerzos, en las últimas semanas se extraditaron 29 líderes de grupos criminales solicitados por la justicia estadounidense, además de reforzar operativos contra el tráfico de fentanilo.

    A pesar de estas acciones, se consideró que estos esfuerzos no eran suficientes para frenar la imposición de tarifas, lo que ha generado inquietud en los sectores económicos de ambos países.

    El entorno internacional abre un panorama de ajustes y estrategias para la inversión en Tamaulipas. La relocalización de empresas extranjeras ha sido un motor clave para el desarrollo económico del estado, y en este contexto, la toma de decisiones sigue su curso con un análisis detallado de las condiciones actuales.

    En la frontera, la coyuntura actual invita a consolidar estrategias que refuercen la competitividad y favorezcan un entorno propicio para nuevas inversiones y la expansión de sectores clave en la región.

    A pesar del escenario actual, el comercio no se detiene. Tamaulipas y Texas continúan siendo aliados estratégicos, con una red de producción y logística que ha resistido crisis anteriores. La dinámica ha cambiado y las empresas deben adaptarse a una nueva realidad donde los costos, las regulaciones y las decisiones políticas juegan un papel cada vez más determinante.

    El impacto de estas medidas aún se está calibrando, pero lo que es seguro es que la región no puede permitirse una pausa. Los actores económicos de ambos lados de la frontera tendrán que buscar soluciones para mantener la estabilidad y la competitividad en un momento que demanda respuestas rápidas y bien definidas.

    Publicado en El Mañana de Reynosa

  • Dos ciudades, dos mundos laborales

    En las calles de Reynosa, las ‘peseras’ que llevan a los trabajadores de las maquiladoras comienzan su recorrido antes del amanecer. Hombres y mujeres, algunos aún somnolientos, se acomodan en los asientos con la vista perdida en la ventana, mentalizados para una jornada larga en la línea de producción. Mientras tanto, en Tampico, el bullicio del comercio despierta con los primeros rayos de sol. Vendedores acomodan sus productos, comerciantes alistan sus tiendas, y los meseros de las cafeterías preparan las mesas para los primeros clientes del día.

    Dos ciudades, dos maneras distintas de entender el trabajo. Si bien ambas comparten un fuerte dinamismo económico y tasas de empleo relativamente altas, las condiciones laborales que enfrentan sus habitantes son radicalmente diferentes. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo con corte del cuarto trimestre del 2024, expone varias realidades. Mientras Reynosa se erige como una ciudad industrial, donde la maquila y la manufactura de exportación estructuran el mercado de trabajo, Tampico es una ciudad de servicios, donde el comercio y la venta de productos marcan el ritmo de la economía.

    Pero la pregunta clave es, ¿cuál de estos modelos permite una mejor calidad de vida para sus trabajadores?

    Reynosa y Tampico son dos de las ciudades más importantes de Tamaulipas, pero su realidad económica y laboral es completamente distinta. Ambas tienen tasas de empleo relativamente altas y una participación activa en la economía, pero la forma en que generan trabajo y las condiciones en las que se labora marcan la diferencia. Mientras una es impulsada por la industria, la otra depende del comercio. Dos maneras distintas de ganarse la vida.

    En Reynosa, casi la mitad de la población trabajadora de la ciudad está empleada en la industria manufacturera, en esas enormes fábricas que ensamblan productos para exportación. Este sector ha sido clave para reducir el desempleo a apenas un 2.5%, un número bajo si se compara con otras ciudades. Pero tener empleo no significa necesariamente tener buenas condiciones laborales.

    Las jornadas suelen ser largas, con turnos que en ocasiones superan la diez horas, en los que el tiempo de descanso es mínimo y la repetición de tareas se vuelve una rutina mecánica. Aunque estos empleos ofrecen estabilidad y prestaciones que no se encuentran en otros sectores, los salarios no siempre alcanzan para cubrir el costo de vida. Un dato lo confirma, más de la mitad de los trabajadores de Reynosa, un 51.8%, se encuentra en lo que los expertos llaman “crítica laboral”, una clasificación que agrupa a quienes trabajan en condiciones precarias, con sueldos bajos o jornadas extenuantes.

    Tampico es una ciudad completamente distinta. Aquí, en lugar de fábricas y líneas de ensamblaje, lo que dicta el ritmo del trabajo es el comercio, los restaurantes, las tiendas y el comercio en las calles, ‘los rodantes’. Más del 76% de los trabajadores tampiqueños están en el sector terciario, es decir, en la venta de productos y servicios. Hay algo atractivo en este modelo, es más flexible, permite a muchas personas conseguir trabajo con mayor facilidad y ofrece más oportunidades para quienes buscan empleo sin demasiada experiencia. Pero esa misma flexibilidad es también su mayor debilidad.

    En Tampico, casi la mitad de los trabajadores están en la informalidad. Un 42.8% de ellos no cuenta con seguridad social, prestaciones ni garantías laborales, lo que significa que si un día no trabajan, ese día no tienen ingresos. Para muchos, la incertidumbre es constante. No hay contratos que aseguren estabilidad, no hay beneficios que les protejan ante una enfermedad o un problema financiero. La tasa de desempleo también es más alta en Tampico que en Reynosa: 3.4% frente al 2.5%. Encontrar trabajo en Tampico es más sencillo, pero mantenerse en él sin preocupaciones es otra historia.

    Si se comparan ambas ciudades, la diferencia es clara, Reynosa ofrece estabilidad, pero a un costo alto en términos de calidad de vida; Tampico ofrece flexibilidad, pero con el riesgo de la inestabilidad y la falta de derechos laborales. No se trata de decidir cuál modelo es mejor, sino de preguntarse qué pueden hacer ambas ciudades para mejorar. 

    Un reto importante es continuar mejorando la calidad del empleo en Reynosa. La estabilidad laboral que ofrece la industria manufacturera es un factor clave en su economía, pero aún hay espacio para fortalecer las condiciones de trabajo. Avanzar hacia esquemas que promuevan mejores salarios, horarios más balanceados y oportunidades de crecimiento profesional contribuiría a consolidar un entorno laboral más sostenible y competitivo.

    En Tampico, el dinamismo del comercio y los servicios ha sido un pilar fundamental del empleo, pero la formalización sigue siendo un desafío. Fortalecer la integración de más trabajadores al mercado formal permitiría ampliar el acceso a seguridad social y estabilidad laboral, generando así un ecosistema económico más equitativo. Impulsar estrategias para reducir la informalidad puede traducirse en mayor certeza para quienes dependen del sector y en un desarrollo más sólido para la ciudad.

    Detrás de cada estadística hay historias. Hay madres y padres que trabajan turnos dobles en una maquiladora para que sus hijos puedan estudiar. Hay jóvenes que intentan abrirse camino vendiendo productos en un mercado informal. Hay empleados de restaurantes que no tienen días de descanso garantizados. Hay trabajadores que, aunque tienen empleo, sienten que su esfuerzo diario apenas les alcanza para sobrevivir.

    Reynosa y Tampico seguirán avanzando, cada una con su propio ritmo y particularidades. El verdadero reto no es solo generar más empleos, sino garantizar que estos ofrezcan estabilidad y oportunidades reales de crecimiento. Porque el verdadero crecimiento no se mide solo en tasas de ocupación. Se mide en calidad de vida.

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    Publicado originalmente en El Mañana de Reynosa

  • El reloj avanza y la frontera se redefine

    El reloj avanza y la sombra del proteccionismo vuelve a colocarse sobre la economía mexicana. Donald Trump ha confirmado que, a partir de marzo, Estados Unidos impondrá un arancel del 25% a las importaciones de México y Canadá. En el discurso, la justificación es la misma de siempre, seguridad, narcotráfico, inmigración. En la práctica, la medida responde a un cálculo político y económico. Lo que está en juego es la competitividad de la manufactura mexicana, por supuesto, incluida la instalada en Tamaulipas.

    El panorama económico de la frontera enfrenta retos clave. Los aranceles pondrán a prueba la fortaleza del sector productivo tamaulipeco, mientras que el programa Hecho en México busca impulsar el contenido nacional en una economía regional dependiente de la exportación. A la par, la oferta laboral para repatriados sigue siendo limitada. En este escenario, el estado se encuentra en un punto donde la capacidad de adaptación definirá su papel en el intercambio comercial binacional.

    La frontera ha aprendido a moverse en medio de la incertidumbre. En 2018, la administración Trump aplicó aranceles similares, pero el golpe fue menor porque solo afectaron materias primas. Esta vez, la medida incluye autopartes, electrodomésticos y productos electrónicos, afectando un universo mucho más amplio de la economía. De acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los bienes alcanzados por el nuevo arancel representaron más de 20 mil millones de dólares en exportaciones en 2024, lo que equivale al 4.7% del total de exportaciones mexicanas y al 1.5% del PIB nacional. Se trata de un impacto de otro orden, con efectos en manufactura, empleo y crecimiento regional.

    El sector automotriz, piedra angular de la industria en Tamaulipas, es uno de los más expuestos a los golpes de la Oficina Oval, de las 123 fracciones arancelarias incluidas en la proclamación presidencial, 68 corresponden a la industria automotriz, desde sistemas de aire acondicionado hasta accesorios para carrocerías. Solo estas fracciones sumaron más de 7,719 millones de dólares en exportaciones a EE.UU. en 2024. Para una industria que opera bajo márgenes muy vigilados por los corporativos y con decisiones estratégicas globales, un arancel del 25% puede ser la diferencia entre la expansión o la reconfiguración de su cadena de producción.

    La manufactura fronteriza se enfrenta a un doble desafío. Por un lado, las maquiladoras de la región son un motor de empleo, pero operan bajo un modelo que depende de la exportación de productos terminados a Estados Unidos. Por otro, la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum para impulsar el programa Hecho en México choca con una realidad estructural, la mayoría de las empresas no generan contenido nacional, sino que ensamblan y exportan. La pregunta es si este plan puede realmente fortalecer la integración de productos mexicanos en un sector que históricamente ha sido dependiente de insumos extranjeros, y cómo sería posible que las empresas se inserten a las cadenas productivas en este contexto. 

    Sumado a todo este panorama, Tamaulipas enfrenta un reto laboral en su papel como una de las principales puertas de regreso para los migrantes repatriados. A pesar de ser un estado clave en la contención de migrantes repatriados, su capacidad para ofrecerles empleos sigue siendo limitada. De los 50 mil puestos de trabajo disponibles a nivel nacional, a través de las empresas que agrupa el poderoso Consejo Coordinador Empresarial, solo 590 se encuentran en la entidad, una cifra significativamente menor en comparación con estados como Nuevo León (7,379) y Coahuila (2,676). 

    Cuando se anunció la estrategia para facilitar la inserción laboral de los repatriados, el CCE le manifestó a la presidenta Claudia Sheinbaum su disposición para generar oportunidades en distintos estados del país. Estamos hablando de un gigante que concentra a más de 2 mil empresas y el 80% del PIB nacional, pero cuyo peso aún no se traduce en oportunidades reales para los repatriados en Tamaulipas.

    Mientras las amenazas arancelarias avanzan y cada vez parecen más reales, los empresarios buscan estrategias para mantenerse cerca del poder. Algo muy interesante está sucediendo en Monterrey, donde la élite empresarial ha encontrado una nueva vía de influencia en Washington, el acceso directo a la administración de Trump, con un precio de entrada de 250 mil dólares. Un grupo, encabezado por la activista Betty Cárdenas, ha impulsado la coalición Bienvenido Empresarios, que ofrece membresía a un club selecto con acceso a reuniones privadas con el círculo de influencia del mandatario norteamericano. En un contexto donde la política comercial de Estados Unidos es más volátil que nunca, los regiomontanos buscan posicionarse no solo como actores económicos, sino como jugadores clave en la toma de decisiones.

    Esta relación entre la élite empresarial y el trumpismo no es casualidad. En 2021, México demandó a fabricantes de armas estadounidenses por facilitar el tráfico ilegal de armamento al país. Entre los acusados se encontraba la Asociación Nacional del Rifle (NRA), con la que Cárdenas mantiene fuertes vínculos. Su influencia no solo radica en el comercio, sino en la política migratoria y de seguridad, cuestiones que el presidente norteamericano ha utilizado como excusa para justificar los aranceles. La estrategia de los hombres del dinero es clara, si el juego se inclina a favor del proteccionismo, la única opción es comprar un asiento en la mesa donde se firman las órdenes ejecutivas.

    Mientras Estados Unidos endurece su postura comercial, México apuesta por reforzar su contenido nacional, y los empresarios buscan blindarse ante la volatilidad política de Trump. La frontera no se detendrá, pero las reglas del juego están cambiando. La pregunta es quién logrará adaptarse en esta nueva era de reconfiguración económica.

    Publicado en El Mañana de Reynosa

  • IMCO: El impacto potencial de los aranceles al acero y aluminio

    Los nuevos aranceles al acero y aluminio impuestos por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump podrían tener un impacto mayor al registrado en 2018. De acuerdo con el análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la medida afectaría el 4.7% de las exportaciones mexicanas, equivalente a más del 1.5% del PIB de 2024. A diferencia del arancel previo, que se centró en materias primas como el hierro, el acero y el aluminio, la nueva disposición amplía su alcance a productos manufacturados esenciales para la industria mexicana, como autopartes, electrodomésticos y equipos electrónicos.

    El sector automotriz es uno de los más vulnerables ante esta medida. De las 123 fracciones arancelarias incluidas en la proclamación presidencial, 68 corresponden a componentes y piezas utilizadas en la fabricación de vehículos y camiones. Solo estas nuevas categorías representaron más de 20 mil millones de dólares en exportaciones en 2024, un 3.91% del total de envíos de México a Estados Unidos. La fracción más afectada es la de partes y accesorios para carrocerías, que sumó 7,719 millones de dólares en importaciones estadounidenses desde México el año pasado. La imposición de un 25% de arancel a estos productos podría desincentivar la competitividad del sector y generar presión en la industria manufacturera nacional.

    El impacto de estos aranceles no solo se limitaría a la industria automotriz. La inclusión de bienes de alto valor agregado, como maquinaria industrial, reactores nucleares y dispositivos eléctricos, elevará los costos de producción para las empresas mexicanas y reducirá la eficiencia de exportación. Además, la incertidumbre sobre nuevas medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos podría afectar las inversiones en sectores clave. En este contexto, el análisis del IMCO destaca la necesidad de una estrategia comercial y diplomática que minimice los efectos de estas disposiciones y garantice la estabilidad de las exportaciones mexicanas.

    Aquí comparto el estudio realizado por el IMCO:

  • Tamaulipas logístico, oportunidad para las nuevas generaciones

    Las fronteras nunca se detienen. A pesar de los cambios políticos, los aranceles o los discursos de campaña, el comercio entre México y Estados Unidos sigue su curso. Tamaulipas es un testigo y protagonista de esa realidad. Cada día, miles de camiones atraviesan sus puentes internacionales, cargados con mercancías que sostienen el abastecimiento de Norteamérica.

    El comercio exterior es uno de los pilares económicos de la región. En 2023, Tamaulipas exportó más de 34,200 millones de dólares, lo que representó el 6.4% del total nacional. Al tercer trimestre de 2024, sus exportaciones sumaban 27,300 millones de dólares, consolidándolo entre los cinco estados con mayor actividad exportadora del país. En este ecosistema, Reynosa se posiciona como un eslabón clave.

    El Puente Internacional Pharr es el termómetro más preciso de la actividad comercial, más del 35% de los productos agrícolas que México exporta a Estados Unidos pasan por aquí. La industria automotriz, la manufactura avanzada y el comercio de bienes electrónicos encuentran en esta frontera una vía estratégica.

    Nuevo Laredo, por su parte, reafirma su posición como el punto de cruce comercial terrestre más importante de América Latina. La instalación de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) en la ciudad es un reconocimiento de su papel crucial en el comercio exterior. Con más del 40% del intercambio comercial con Estados Unidos pasando por esta frontera, la modernización de su infraestructura aduanera será determinante para la competitividad del país en los próximos años.

    Sin embargo, hay una contradicción en el crecimiento de Tamaulipas, mientras el comercio avanza, la disponibilidad de talento especializado no crece al mismo ritmo. La logística es un sector en auge, pero las generaciones más jóvenes no parecen ver en él una ruta de desarrollo profesional.

    El déficit de operadores de transporte de carga es un síntoma evidente de este fenómeno. Actualmente, voces en México apuntan una escasez de más de 60 mil conductores de camión, lo que ralentiza la cadena de suministro y encarece la movilidad de mercancías. Para hacer frente a esta crisis, el CONALEP Tamaulipas ha lanzado la carrera de Autotransporte en Reynosa, Mante, Nuevo Laredo y Tampico, con el objetivo de formar nuevos operadores capacitados. Se han instalado simuladores de conducción en su plantel del sur y se espera que lo hagan también en el resto, con la intención de mejorar la calidad en la formación de los futuros conductores.

    Pero el problema va más allá del transporte. La logística actual exige especialistas en análisis de rutas, comercio exterior, regulación aduanera y gestión de almacenes. Empresas multinacionales buscan analistas de comercio exterior y cumplimiento normativo; los parques industriales de Reynosa requieren administradores de cadena de suministro.

    Algunas instituciones educativas han comenzado a responder a esta demanda. La Universidad Tecnológica de Tamaulipas Norte (UTTN) ha fortalecido su vinculación con la industria logística. Recientemente, alumnos de la carrera de Logística visitaron Empaques Río Grande, en el Parque Industrial Reynosa, donde observaron de primera mano el ciclo completo de producción y distribución. La experiencia les permitió identificar cada etapa de la cadena de suministro y entender los procesos que intervienen en la entrega de un producto final. Más allá de una visita académica, la iniciativa aseguró espacios para futuras estadías de los estudiantes en la empresa, consolidando un puente directo entre la formación académica y el sector empresarial.

    Otras instituciones han seguido el mismo camino. El Instituto Internacional de Estudios Superiores (IIES) ha llevado a sus alumnos al Pharr Development and Research Center, donde han recibido capacitación en seguridad y normativas de comercio exterior. La Asociación de Agentes Aduanales de Reynosa, por su parte, ha abierto sus puertas a los estudiantes del CETIS #71 para acercarlos al mundo del despacho aduanero y la logística internacional.

    Mientras la región trabaja por cerrar la brecha entre la demanda de talento y la formación académica, el comercio sigue enfrentando incertidumbre. La posible reinstauración de políticas arancelarias bajo la administración de Donald Trump podría modificar la dinámica transfronteriza. Sin embargo, los expertos coinciden en un punto: los aranceles no eliminan el comercio, solo lo obligan a adaptarse.

    Estados Unidos y México están demasiado integrados como para romper la relación comercial. La cercanía geográfica y el marco del T-MEC siguen dando a México una ventaja estratégica que ni China ni otros mercados pueden igualar. El fenómeno del nearshoring, impulsado por la reconfiguración de cadenas de suministro globales, ha fortalecido el papel de Tamaulipas en la industria manufacturera. En este escenario, la negociación del secretario de Economía Marcelo Ebrard, de los términos comerciales por parte de México será determinante para mantener su competitividad.

    Más allá de las decisiones que se tomen en Washington o en Palacio Nacional, lo que definirá el futuro de Tamaulipas es su capacidad para formar el talento que requiere su industria. Mientras algunas regiones de México enfrentan mercados laborales saturados y opciones limitadas para los jóvenes, la logística sigue siendo un sector con demanda asegurada, salarios competitivos y oportunidades de crecimiento.

    El comercio internacional es un motor de esta región y seguirá creciendo en los próximos años. Sin embargo, si las nuevas generaciones no se capacitan y asumen el liderazgo en el sector logístico, Tamaulipas corre el riesgo de perder competitividad. Hoy, la frontera necesita jóvenes que entiendan su importancia y aprovechen el momento. Reynosa no solo es un punto de cruce, es un centro de oportunidades para quienes sepan verlas y prepararse para tomarlas.

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  • México y EE.UU. en la era Trump: desafíos y escenarios para los próximos años

    Las relaciones entre México y Estados Unidos han estado marcadas por ciclos de cooperación y tensión, influenciadas por factores económicos, de seguridad y migración. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca para el periodo 2025-2029, se reabren interrogantes sobre el futuro de esta relación, particularmente en temas como el comercio, la seguridad fronteriza y las políticas migratorias.

    ¿Qué cambios podrían esperarse en la estrategia de Washington hacia México? ¿Cuáles serán los principales desafíos para el gobierno mexicano en este nuevo escenario?

    El Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República ha elaborado el documento Desafíos México-Estados Unidos en la era Trump (2025-2029), que ofrece un análisis sobre las primeras acciones de la nueva administración estadounidense y su impacto en la relación bilateral. A través de un repaso histórico y una evaluación de los acuerdos existentes, el estudio pone sobre la mesa los retos que ambos países deberán enfrentar en los próximos años.

  • Lo que Reynosa se juega en Washington

    Reynosa produce, pero no decide. Exporta, pero su futuro se juega lejos de sus fábricas, en las mesas de Washington. Como toda la frontera, su destino depende de negociaciones ajenas. Este jueves, los gobiernos de México y Estados Unidos discutirán aranceles, migración y seguridad en la Casa Blanca. Son temas de Estado, pero en la práctica, se traducen en empleos, inversiones y crecimiento… o en recortes, cierres y crisis.

    Detrás del primer acercamiento entre los equipos de Claudia Sheinbaum y Donald Trump hay algo más que diplomacia, está en juego la estabilidad de 134 mil trabajadores y de una ciudad que vive al ritmo del comercio bilateral.

    Cuando la presidenta mexicana envíe a Marcelo Ebrard y Omar García Harfuch a Washington, los titulares de economía y seguridad hablarán de entendimiento entre naciones, pero en Reynosa la preocupación será otra, si se mantendrán los empleos, si las fábricas seguirán exportando, si las reglas de juego no cambiarán de un día para otro.

    No es solo una ciudad fronteriza. Es el corazón industrial de Tamaulipas. Reynosa alberga 158 plantas manufactureras, genera el 43% del empleo maquilador del estado y mueve mercancías por más de 16 mil millones de dólares al año, de los cuales el 96.5% tiene como destino Estados Unidos, según el INEGI y la Secretaría de Economía. Su economía no depende solamente de México, sino de un tratado comercial que Washington pretende modificar, endurecer o reinterpretar a su antojo

    El Puente Internacional Reynosa–Pharr es la arteria principal del comercio binacional. Solo en 2022, 27,700 millones de dólares en exportaciones mexicanas cruzaron por ahí. Datos oficiales de Estados Unidos indican que en diciembre de 2024, 56,425 camiones se dirigieron al norte, un incremento del 5.59% respecto al mismo mes del año anterior. Y para dimensionar lo que está en juego, basta con un dato: en 2024, este puente generó 1.4 millones de dólares en ingresos por peajes de camiones.

    El sector automotriz es una pieza clave en este dilema. En 2023, Reynosa exportó 2,606 millones de dólares en partes y accesorios de vehículos, de los cuales el 97.8% tuvieron como destino Estados Unidos. Su competitividad depende del libre comercio. Pero también de los costos de producción.

    Ahí radica el riesgo. Un ajuste en los aranceles bajo el T-MEC no sería un problema técnico, podría desencadenar una crisis laboral. Cualquier incremento en los costos de exportación encarecería la producción y reduciría la rentabilidad de las maquiladoras, lo que impactaría directamente en el empleo. Empresas como Corning, Panasonic y LG, que hoy sostienen muchos empleos en la ciudad, dependen de la agilidad comercial con Estados Unidos. Si Washington aprieta, Reynosa resiente.

    Pero el problema va más allá de los aranceles. La migración en Reynosa no es un fenómeno temporal, es una constante. Miles de migrantes atraviesan la frontera, pero muchos se quedan. Una política migratoria más dura no solo generará mayor presión social en la frontera, sino que también afectará la disponibilidad de mano de obra en la industria maquiladora, donde la rotación de personal ya es alta.

    Si producir es vital, hacerlo con seguridad es esencial. Este punto es un factor clave para la competitividad industrial. Por eso, la presencia de García Harfuch en la Casa Blanca no es simbólica, es una prueba de que economía y seguridad son inseparables.

    No, no se esperan acuerdos inmediatos en esta reunión. Pero Reynosa debe entender que, aunque no tenga un asiento en la mesa, está en el centro del juego. Un mal acuerdo podría significar cierres de fábricas y pérdida de empleos. Una negociación favorable, en cambio, asegurará crecimiento y nuevos empleos.

    Por eso, para Reynosa, lo que se discuta en la Casa Blanca no es diplomacia, es el futuro.

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  • Reporte de incidencia delictiva en México

    Reporte de la Incidencia Delictiva y los Avances de la Estrategia de Cero Impunidad presentados hoy por el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México.

  • México y la frontera en tensión ante la nueva crisis migratoria

    La migración y la seguridad fronteriza siguen siendo puntos clave en la relación entre México y Estados Unidos. Con el regreso de Donald Trump a la presidencia, las políticas migratorias restrictivas se han endurecido, generando un impacto directo en la frontera compartida. El informe Prospectiva América Latina y el Caribe Febrero 2025, elaborado por el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República, ofrece un análisis sobre las tendencias migratorias recientes, la disminución de cruces irregulares en 2024 y la respuesta del gobierno mexicano ante la posible reinstalación del programa Quédate en México.

    El documento detalla cómo México enfrenta un aumento en el número de personas en tránsito y deportadas desde Estados Unidos, lo que ha generado una presión sin precedentes en su infraestructura migratoria. Programas como México te abraza buscan atender a los migrantes mexicanos repatriados, mientras que expertos advierten sobre la necesidad de una estrategia más amplia para la integración social y económica de quienes regresan. En un contexto donde el país se ha convertido en una «sala de espera» para miles de migrantes, este análisis aporta claves para comprender los desafíos que marcarán la política migratoria en los próximos años.

    América Latina enfrenta un escenario de cambios políticos y desafíos económicos que marcarán su rumbo en 2025. En Venezuela, Nicolás Maduro inicia un tercer mandato en medio de sanciones y presiones internacionales, mientras que en Uruguay, el Frente Amplio retoma el poder tras años de gobierno conservador. En Ecuador, Bolivia, Honduras y Chile, los procesos electorales definirán el futuro de sus gobiernos, mientras que en países como Colombia, Brasil, Perú, Argentina y El Salvador, las administraciones actuales enfrentan crisis de gobernabilidad y descontento social. Haití continúa sumido en una crisis humanitaria sin una solución clara, y México, convertido en un punto clave de tránsito migratorio, lidia con el aumento de personas en situación irregular. La región se encuentra en un momento de incertidumbre, con gobiernos que buscan equilibrar estabilidad política, crecimiento económico y demandas sociales.