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Exportaciones

  • Después del tratado

    Donald Trump volvió a poner en duda lo que hasta hace poco parecía incuestionable. Este martes dijo que ya no sabe si el T-MEC es necesario. Lo dijo frente al primer ministro canadiense, Mark Carney, en la Casa Blanca. Lo dijo mientras los tres países aún se preparan para evaluar la continuidad del acuerdo que, desde 2020, rige la integración económica de América del Norte. No es la primera vez que Trump dinamita el terreno desde donde habla. Pero esta vez, sus palabras resuenan con más fuerza, porque llegan justo cuando la economía de Estados Unidos muestra signos de desaceleración y cuando la ofensiva arancelaria que ha impuesto empieza a alterar los flujos comerciales globales.

    En este escenario, el  dato es contundente. A pesar de los nuevos aranceles, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos crecieron 15.4 por ciento en marzo, según la Oficina del Censo, un crecimiento que supera al de Canadá y contrasta con la caída registrada por China. México exportó casi 48 mil millones de dólares ese mes, consolidándose como el principal socio comercial de Estados Unidos, con una participación de 14.6 por ciento. Es una cifra que sorprende, pero que también debe leerse con cautela. Porque si bien los números son buenos, no lo es el contexto.

    Desde el 4 de febrero, Estados Unidos aplica un arancel del 25 por ciento a todos los productos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen del T-MEC. Además, el 12 de marzo se impuso el mismo arancel a importaciones de acero, aluminio y sus derivados. El propio Fondo Monetario Internacional advirtió que este clima proteccionista eleva el riesgo de recesión en Estados Unidos a un 40 por ciento. México, en este contexto, ya enfrenta una revisión a la baja de su crecimiento. De acuerdo con el FMI, el país podría entrar en recesión este año, con una contracción del PIB de 0.3 por ciento, muy lejos del 1.4 por ciento que se proyectaba hace solo tres meses.

    ¿Qué significa todo esto para Tamaulipas? Mucho. Porque Tamaulipas no es una nota al calce del comercio con Estados Unidos. Es frontera, es industria, es logística. En ciudades como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, la economía se ha construido sobre la base de un modelo exportador profundamente vinculado al mercado estadounidense. Lo mismo ocurre en los puertos de Altamira y Tampico, que sirven como nodos estratégicos para las cadenas de valor global. Cualquier alteración en esta dinámica tiene repercusiones directas en la planta productiva local, en el empleo y en las decisiones de inversión.

    Dos buenas noticias por ahora: uno, las exportaciones mexicanas han resistido; dos, se mantiene la exención de los aranceles a las autopartes y componentes con ‘ADN gringo’. 

    Parte del repunte de las exportaciones se debe al adelanto de embarques para evitar el impacto de los aranceles. Pero también hay detrás una inercia productiva que sigue siendo fuerte. La mala noticia es que la volatilidad no ha terminado. Trump ha dicho que no necesita firmar acuerdos. Que los demás países son los que necesitan acceso al mercado estadounidense. Y esa narrativa no solo es retórica, está guiando las decisiones de su administración. Las señales son claras. Hay un giro hacia el proteccionismo, una presión creciente sobre las reglas del T-MEC y una incertidumbre que se cierne sobre el futuro inmediato.

    En este contexto, no basta con exportar más. Los expertos dicen que hay que pensar estratégicamente. México necesita acelerar su transición hacia un modelo que combine integración con diversificación. Y Tamaulipas debe estar en esa primera línea de transformación. Porque si algo ha quedado claro en los últimos meses es que depender de un solo mercado es un riesgo. Las decisiones de una sola persona, por más poderoso que sea su cargo, no deberían tener la capacidad de poner en jaque el desarrollo de toda una región.

    Por eso cobra sentido el discurso que desde hace tiempo insiste en fortalecer el mercado interno, en buscar nuevos socios globales, en fomentar cadenas de valor regionales más robustas. Pero esos objetivos no se alcanzan con mensajes políticos. Se logran con política industrial activa, con infraestructura moderna, con educación técnica pertinente, con incentivos bien diseñados. Tamaulipas, con su vocación exportadora, tiene la oportunidad de ir más allá del ensamblaje y del cruce de mercancías.

    Lo que ocurre hoy con los aranceles es una advertencia. No porque el comercio con Estados Unidos vaya a desaparecer, sino porque puede cambiar de forma. Y si México no se adapta, sí Tamaulipas no se prepara, el golpe será mayor. Lo que debe hacerse es claro. Reducir la vulnerabilidad externa. Diversificar mercados. Aprovechar las tensiones globales para ofrecer al mundo una plataforma de producción confiable, eficiente y estable. Y al mismo tiempo, mirar hacia adentro. Potenciar el consumo interno. Fortalecer la economía local. Hacer que las exportaciones no sean la única vía de desarrollo.

    Frente a la política incendiaria y la incertidumbre, México debe mantener la línea de responder con inteligencia. 

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    Imagen: El CEO

  • Comercio, justicia y una verdad pendiente

    Las exportaciones se aceleran. Las notarías están bajo la lupa. Un crematorio en Reynosa genera debate. Mientras tanto, el gobernador de Tamaulipas presenta su tercer informe, destacando inversiones y obras de infraestructura que buscan fortalecer la competitividad del estado en medio de un panorama mundial incierto. El estado parece avanzar entre temas que exigen respuestas y decisiones, mientras la duda sigue marcando la conversación pública de la economía mundial.

    El fenómeno de las exportaciones de pánico es la prueba más reciente de la fragilidad de la relación comercial entre México y Estados Unidos. Ante la amenaza de un arancel del 25% a las mercancías mexicanas, las empresas han optado por producir al máximo para adelantarse a una medida que aún no se concreta, pero que ya genera estragos. En sectores clave como el automotriz, el eléctrico-electrónico y la línea blanca, las plantas están operando a plena capacidad.

    “No es una estrategia, es una reacción”, advierte Felipe Pearl Zorrilla, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior en Tamaulipas. Si hay oportunidad de vender antes de que el costo se dispare, se hará. Pero el problema no es solo el dinero, sino la incertidumbre. Porque el mensaje de Washington es claro, lo que hoy es una amenaza, mañana puede ser una realidad.

    México ya vivió esta historia en 2019, cuando el entonces presidente Donald Trump amagó con medidas similares. Y aunque en aquella ocasión el conflicto se desactivó con negociaciones, la lección quedó grabada en la memoria del sector empresarial, cualquier decisión política puede traducirse en un cambio abrupto en las reglas del comercio. Y esta vez, la sombra de los aranceles vuelve a proyectarse sobre la frontera.

    Las consecuencias no solo afectan a las compañías que exportan. La industria del acero y el aluminio, con fuerte presencia en Nuevo León, Coahuila y el Estado de México, también se encuentra en la mira. “No sabemos aún el impacto total en Tamaulipas”, reconoce Pearl Zorrilla, pero si las siderúrgicas y los proveedores de aluminio ven reducida su actividad, el golpe se reflejará en la cadena productiva, el empleo y la economía regional.

    En este contexto comercial, Tamaulipas busca fortalecer su competitividad con proyectos de infraestructura. Este sábado, durante su tercer informe de gobierno en Tampico, el doctor Américo Villarreal Anaya destacó el avance en el puerto de Matamoros, una obra clave que pronto permitirá la salida del primer navío desde este punto estratégico.

    Este puerto se perfila como un motor fundamental en la conectividad y el crecimiento económico de la región. Su ubicación estratégica lo convierte en un enlace crucial con mercados de gran relevancia en África, Centroamérica, Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

    Más allá del impacto logístico, se espera que esta infraestructura genere nuevas fuentes de empleo, en especial para los habitantes de Matamoros, consolidando a Tamaulipas como un nodo de exportación aún más fuerte.

    Además, el gobernador subrayó la llegada de nuevas inversiones al estado. Destacó que el grupo Walmart invertirá 2,500 millones de pesos en Tamaulipas, con la apertura de diversos centros comerciales distribuidos en distintos puntos de la entidad. También mencionó que Tamaulipas ha consolidado su posición como el quinto estado exportador del país, alcanzando un volumen de 34,277.4 millones de dólares, lo que representa el 6.4% del total nacional.

    Esta semana, un crematorio en Reynosa ha generado un debate que escaló hasta la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.

    Lo que comenzó como una denuncia de colectivos de búsqueda derivó en una polémica sobre si se trataba de un sitio clandestino o un establecimiento autorizado. La confusión creció en redes sociales y el caso escaló a nivel nacional.

    El gobierno federal ha prometido que el lunes se dará un informe detallado sobre el tema. La mandataria ha pedido paciencia y aseguró que la investigación será basada en evidencia científica y transparencia.

    Y mientras la atención se centra en las exportaciones y en el caso del crematorio, una investigación sacude a las notarías públicas de Reynosa. No es común que se revise la actividad de los fedatarios. Lo que parecía un acto administrativo más ha terminado por abrir una discusión sobre la fe pública y el poder notarial en Tamaulipas.

    La revisión abarca a varios notarios. Las razones exactas de la indagatoria no se han hecho públicas, pero el proceso pone sobre la mesa un tema incómodo, ¿cómo opera el sistema notarial en una entidad donde la legalidad y la influencia política han ido, muchas veces, de la mano? En Tamaulipas, las notarías han sido históricamente espacios de poder. No es casualidad que sus titulares suelan tener vínculos con las administraciones en turno y que sus nombres aparezcan en círculos de influencia.

    La sola existencia de esta auditoría es suficiente para despertar dudas.

    La semana cierra con más preguntas que respuestas. La frontera sigue expectante sobre el futuro del comercio con Estados Unidos. Reynosa aguarda una explicación oficial sobre el crematorio. Las notarías están en el centro del escrutinio.

    En medio de esta incertidumbre, el informe del gobernador Américo Villarreal Anaya muestra una visión de crecimiento basada en la infraestructura y la inversión. Tamaulipas busca proyectarse como un actor clave en el comercio exterior y la conectividad logística.

    Mail: ct@carlostovar.com
    X: @carlostovarmx

    Publicado en El Mañana de Reynosa:

    https://www.elmanana.com/opinion/columnas/comercio-justicia-y-una-verdad-pendiente-5957769.html